Al cierre de 2025 y durante el inicio de 2026, el sector minero peruano alcanzó un hito histórico al registrar un promedio de más de 264,000 trabajadores directos, la cifra más alta detectada en la serie estadística del país. Según el último Boletín Estadístico Minero del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), este dinamismo refleja la expansión de la actividad operativa y la solidez del sector formal. Solo en diciembre de 2025, la generación de puestos de trabajo directos ascendió a 276,765, consolidando una tendencia de crecimiento que supera los registros de la última década.
La expansión laboral está siendo impulsada principalmente por la creciente demanda de servicios especializados y actividades conexas vinculadas al desarrollo de nuevos proyectos extractivos en territorio nacional. Al cierre del último periodo anual, las empresas contratistas mineras y compañías de servicios especializados concentraron el 73.0% del empleo total, con un crecimiento interanual del 16.2%. Este fenómeno resalta el rol fundamental que desempeñan las empresas de soporte técnico, logística y mantenimiento en el sostenimiento de la cadena productiva minera.
Desde una perspectiva regional, la macrozona sur del Perú continúa posicionándose como el epicentro del dinamismo laboral y operativo del sector. Arequipa lidera el ranking nacional de empleo minero con el 17.0% del total de trabajadores, seguida por Moquegua con un 9.0% de la fuerza laboral directa. Estas regiones no solo concentran la mayor cantidad de personal calificado, sino que también son los destinos prioritarios de las nuevas inversiones en infraestructura y equipamiento tecnológico para este bienio.
Este crecimiento en el empleo se sustenta en una inversión minera que superó los **US$ 6,228 millones** en 2025, marcando un incremento del 24.3% respecto al año anterior. Los capitales se han dirigido prioritariamente al rubro de equipamiento minero, infraestructura y sostenimiento de operaciones en las unidades de tajo abierto. La región Moquegua se consolidó como el principal destino de estas inversiones con US$ 799 millones, seguida por Áncash y Arequipa, reafirmando la confianza de los inversionistas en el potencial geológico del sur.
Para el transcurso de 2026, las proyecciones del MINEM son optimistas, con una cartera de ocho grandes proyectos mineros programados para iniciar su etapa de ejecución. Se estima que estos proyectos movilizarán una inversión aproximada de US$ 7,619 millones, lo que generará una demanda adicional de servicios industriales y flotas vehiculares de alta eficiencia. La industria se prepara para un ciclo de inversión récord que requerirá una respuesta inmediata en términos de logística minera y soporte técnico en campo.
Finalmente, representantes del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) señalan que la sostenibilidad de este ciclo récord dependerá de la estabilidad institucional y la predictibilidad normativa. Mientras la minería formal sigue integrando tecnología avanzada para optimizar consumos, el país enfrenta el desafío de formalizar operaciones y garantizar condiciones competitivas frente a otros mercados globales. La meta para 2026 es consolidar este crecimiento histórico mediante una gestión eficiente de los activos y una mayor profesionalización de los servicios auxiliares.
